CARLOS HORCAJADA – IMAGEN EN ACCIÓN

No quiero despedirme sin hacer un análisis de lo que habéis visto aquí. Al haber tenido una pandemia, entre la ilusión del 25 aniversario y este acto presencial, han pasado muchas cosas que todas hemos vivido. Pero al final, nos hemos reencontrado.

Yo quiero agradecer al Embajador que nos ha acogido, a las personas que estáis aquí y, sobre todo, a las mujeres portuguesas que habéis venido.

Recuerdo que, durante muchos años, en la calle Génova de Madrid, había una agencia de viajes -Viajes Abreu-, que se encargaba de gestionar los viajes a Portugal y tenía un slogan que decía: “Portugal, tan cerca y tan lejos”. Y, de repente, me he acordado de eso. Portugal, que está tan cerca… Yo he nacido a 4 kilómetros de Portugal, en Badajoz, yendo los domingos a tomar arroz dourado a la Pousada de Elbas.

Hemos vivido una dictadura juntas y no nos habíamos conocido. Bueno, yo he conocido a muchas de las referentes de las portuguesas que estáis aquí. De repente, he sentido que Portugal estaba cerca, que no es ese lejos. Que ahora hemos unido a través de algo tan importante como es el feminismo. Porque el Feminismo es un mundo diferente, de igualdad, libertad, paz, afectos… Por lo tanto, en tiempos ten duros como los que estamos viviendo y estamos sufriendo las mujeres con la violencia, las violencias, las mujeres asesinadas y los niños en la violencia vicaria. Todo ello nos anima a despertar todos los días con el mismo ánimo de lucha.

En el Club de las 25 lo hemos tenido muy claro, desde que Karmele nos funda hace 25 años. Había mujeres periodistas parlamentarias, como la que es vicepresidenta ahora, Magis Iglesias, que hizo el trabajo sobre las mujeres constituyentes. A una de ellas, Carlota Bustelo, a la que hoy premiamos, fue una de esas mujeres que lucharon no sólo por el artículo 14 Constitución que nos garantiza la igualdad sino, sobre todo, por el artículo 9 que obliga a remover los obstáculos para que esa igualdad se dé. Desde entonces, más que aplicar el artículo 14, estamos removiendo obstáculos que impiden la igualdad. Eso lo empezaron a hacer muchas mujeres en nuestra II República, consiguieron unos derechos que tuvimos y de los que hemos estado privadas 50 años.

Por ejemplo, una Ley del Divorcio, que se aprobó en 1931 y que hasta el año 1981 no la hemos vuelto a tener en nuestro país. Imaginaros el trabajo que hemos tenido y no nos ha pesado, al contrario, nos ha hecho libres.

Yo tengo la sensación de que, desde los 18 años de mi vida, no me he perdido ningún día; los he aprovechado todos, me he enterado de todo lo que pasaba: fuera triste, algunas veces de mucho dolor, fuera de lucha o de alegría cuando también logramos nuestra democracia.

Nosotras alcanzamos la democracia con vosotras, con la gente de Portugal, cuando nos fuimos el día 1 de mayo a la Plaza del Rocío (Lisboa) a celebrar el 25 de abril. Y viajamos ese verano (1974) a buscar un sitio para ir a invertir a Portugal –Manuela Carmena lo sabe-, buscando por todos los pueblos. Nos encontrábamos con militares y les gritábamos: “¡Vivan los militares!”. Cuando nosotros, todavía en España, teníamos que estar calladitos con los militares. Y aún hoy, aunque esté Margarita Robles. Ahora les tenemos menos miedo, pero hay que tenerles respeto. En cualquier caso, como los militares portugueses iban con claveles perdían mucha identidad. A mí me encantaba la cara de los militares con claveles.

Os hemos seguido en la conquista de la democracia con un poco de retraso, pero con más dolor, porque nosotros sufrimos la dictadura después de una guerra civil. La guerra civil es lo peor que le puede pasar a un pueblo. Y sobre todo cuando aún no se ha reconstruido la Historia. Por eso, nosotras, hoy, queremos recordar a las mujeres que fueron –como dijo Teresa Salgueiro-: Clara Campoamor, Margarita Nelke… ellas eran nuestro referente. Hubiéramos sido el país más progresista del mundo de haber seguido aquel camino. Y, sin embargo, hemos tenido el país más cerrado. Como el vuestro, porque hasta nuestros dirigentes, que no se fiaban el uno del otro ni el otro del uno, se encontraban en el Guadiana: en la parte portuguesa, en una barca, Salazar y en la parte española, en otra barca, Franco. Lo hacían así por si se pasaban de la frontera y los podían pescar.

Logramos que se fueran, vosotros antes con un apoyo y nosotros un poco más tarde con una lucha. Y ahora estamos disfrutando de aquella libertad que vosotras iniciasteis y de la libertad que nosotras vivimos.

¡Ojo! No podemos ir para atrás. Ellas fueron para adelante. Nosotras hemos ido adelante. Y las que vienen no pueden ir para atrás, como se está pretendiendo. Porque hay jóvenes que empiezan a no creer en la existencia de la violencia de género y tienen unas teorías distintas. Nosotras tenemos un proyecto de futuro y por eso nunca nos vamos a quedar paradas. Carlota Bustelo podrá estar enferma pero sabe que ha sido una protagonista y que lo será hasta el día en que se muera porque ha dejado un legado tras el que estamos todas.

Y María Antonia Palla, tú, además, has dejado un hijo primer ministro. Pero el Primer Ministro no tiene ni la mitad de valor que el haberle parido tú y haberle educado en valores con los que él ha seguido su rumbo.

¿Habéis visto los premios? Los premios son todos a mujeres que nos han llenado el corazón: Almudena Ariza, que nos ha impresionado. Se lo hemos dado porque hay que reconocer a mujeres que nos están enseñando la realidad. Oír hablar de Ucrania a Almudena Ariza no es lo mismo que escuchar a un reportero de guerra. Ella habla de humanidad porque estamos viendo salir a las mujeres con los niños y parece que huimos y lo que estamos haciendo es salvar a las nuevas generaciones que tendrán que hacer la Ucrania del día de mañana. Ahora hay que sacar a los niños para que no los maten allí; las mujeres nos vamos con ellos como otros se quedan teniendo que defender a su país. La alegría de la vuelta de esas nuevas generaciones es lo que va a hacer que no haya más guerras.

Cuando viene el sufrimiento, nosotras pensamos en la inutilidad de las guerras. ¿Para qué destruir y tener que construir? ¿Tener que huir para tener que volver? Son planteamientos que las mujeres no entendemos. Por eso, desde el Club de las 25 os hemos reunido aquí para que disfrutéis con nosotras del hecho de ser mujeres y de tener conciencia de mujer, saber que nos hemos ganado los derechos sin tener que pegar un tiro y hay otros que no ganan derechos a tiros y, sin embargo, causan mucho dolor.

Por que el mundo no tenga dolor,

Por que el mundo sea más igual para todos

Por que las afganas no tengan que estar sometidas a los talibanes

Por que las mujeres de cualquier sitio del mundo no vivan sin poder disponer de ellas mismas, de su matrimonio, su sexualidad, sus afectos…

Por todo eso, hoy celebramos el 25 aniversario de una asociación que está hecha para que el futuro siga siendo mujer. Y no os enfadéis, los hombres. A todos vosotros os digo que ojalá os toquen gobiernos de mujeres porque, de verdad, que vais a ser mucho más felices. Lo decía Almudena Ariza: dejádnoslo hacer a nosotras ahora, que vosotros lleváis aquí 20 siglos y mirad lo que ha resultado. Con poquito que nos dejen a nosotras, mejorar esto no va a costar mucho.

¡Animaros a seguir luchando!