Sonia Vivas siempre quiso ser policía. Desde niña. Y lo fue durante catorce años en la Policía Municipal de Palma de Mallorca. Sin embargo, en nuestro encuentro nos relata cómo todo se vio truncado por una experiencia de acoso, sexismo y homofobia en su puesto de trabajo.

Sonia nos habla de sus comienzos en la Unidad Motorizada Pesada, del sexismo que empezó a sentir desde el principio, de las primeras manifestaciones homófobas, del constante acoso y la constante humillación. Y todo ello con el silencio de muchos de sus compañeros y del jefe de la brigada.

Ahora está en excedencia, pero su misión está lejos de terminar. Quiere utilizar su experiencia personal, su dolor, para concienciar y transformar de manera radical un cuerpo policial forjado en principios machistas y homófobos. «Algo con lo que pretendo que haya cambios, una crítica constructiva que les sirva a las compañeras que están en activo y a la ciudadanía en general», afirma.