Unas semanas antes del 8M, en nuestro encuentro de febrero, nos reunimos con Lina Larrea, Mercedes Ruiz-Jiménez y Ruth Caravantes pertenecientes a la comisión organizadora del 8M. Mercedes comienza su intervención apelando al lema de este año: «Con derechos, sin barreras, feministas sin fronteras.» La fuerza este año, explica, parte de pueblos y barrios, desde lo periférico hasta el centro, como una gran tela de araña que sacude los cimientos de la sociedad patriarcal. «Este año hemos vivido una gran movilización de bases (…) donde se ha dado importancia a la vitalidad, la unidad y el encontrarse con un movimiento de sororidad que es capaz de recrear nuevas estrategias de darse la mano y de caminar juntas.»

Este año, en las muchas asambleas que se llevaron a cabo por parte de la comisión organizadora, se llegó a la decisión de que no se iba a convocar huelga para el 8M 2019. La huelga había servido para visibilizar el movimiento feminista, en el ámbito nacional así como en el internacional,  pero temían que el 8M se asociara de manera indiscutible a huelga, que se cronificara. La huelga ha sido una herramienta muy útil de cara al 8M estos dos últimos años, explicaron, pero el movimiento feminista se ha caracterizado históricamente por haber utilizado un montón de herramientas diferentes para visibilizar las luchas sin centrarse en una única forma.

En el encuentro contamos también con la presencia de la recién nombrada Directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, con la que compartimos miedos e ilusiones.  Fue un encuentro emocionante y sororo, donde la sensación imperante fue una: las feministas estamos cambiando el mundo.