Este encuentro ha sido un tanto diferente, ya que debido a las circunstancias excepcionales que vivimos ha tenido que ser en formato digital, pero no por ello ha sido menos emocionante. Este mes hemos tenido como invitada a Kika Fumero, actual directora del Instituto Canario de Igualdad, que nos habló con pasión de las medidas tomadas desde el Instituto para combatir la violencia de género durante el confinamiento.

Estas ideas surgieron de una preocupación que muchas de nosotras compartimos desde que se proclamó el estado de alarma: el infierno de aquellas mujeres  obligadas a pasar el confinamiento al lado de su maltratador. Así, desde el Instituto Canario de Igualdad se puso en marcha al comienzo del confinamiento la iniciativa Mascarilla-19, para evitar que esta medida agravase los casos de violencia de género.  El mecanismo es sencillo: cuando una mujer acude a una farmacia y pide una «mascarilla-19», el personal de farmacia sabe que esa mujer se encuentra en una situación de peligro y llama al 112. El objetivo es hacer saber a las mujeres que viven una situación de violencia que no están solas y proporcionarles apoyo dentro de su barrio y su comunidad, explica Kika.

Hasta el momento, veinte mujeres en Canarias han pedido ayuda a través de este método y con dos de ellas se puso en marcha un mecanismo de acogida inmediata para que abandonaran el hogar que compartían con el agresor.

En una época en las que la violencia de género ha aumentado en un 30% y las llamadas de emergencia un 33%, este tipo de iniciativas son imprescindibles por el simple hecho de que consiguen salvar vidas.